Andar descalza por el mundo me ayuda a sentir más. Justo ayer caminé por un camino lleno de lodo y hace una semana un camino de arena. Mis sentimientos no se pueden desprender del camino que camino descalza. Las lagrimas se sienten más pisando el mar y las ausencias (la tuya) se sienten en el cemento de las calles, mejor dicho: es sus grietas.
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