Ella ya no quería respirar el mismo aire, últimamente sus pulmones estaban llenos de polvo y en su garganta se habían alojado algunas bolitas, ya duras, de lodo. Le costaba trabajo respirar, necesitaba espacio y probablemente un beso.
Decidió tomar precauciones para ya no toparse con el mismo aire de frente, tan directo, (esta lista también fue considerada para aumentar las probabilidades de dar un beso).
1- Ya no caminaría por ningún lugar por el que hubiera caminado antes.
Mar
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lunes, 25 de febrero de 2013
domingo, 3 de julio de 2011
No buscaste bien: estaba enfrente de tu nariz (pasando las lágrimas)
Ella siempre ha tenido la necesidad de esconderse. La vida le ha enseñado que guardarse es bueno para el alma. El problema es que a veces se esconde demasiado y muy bien. Escoge escondites increíbles como la cafetera o adentro de una bota en primavera (una vez, se guardó en el alhajero de la abuela, pero la encontraron cuando la abuela murió y las nietas peleaban por las joyas). Ella está consciente de que es distraída y llega tarde a las citas de trabajo y a los sentimientos por creerse Julieta y morir un rato. Ella es del tipo de mujer que no duerme por andar tomando té de no-me-olvides con azúcar.
La última vez que la vieron fue cuando se metió en una caja que decía “FRÁGIL”. Su intención era que la encontraras y con cuidado la llevaras a tus brazos. Pero entre tanto polvo de rencores la caja se escapó de tus manos y cayó por las escaleras. Sé que corriste por ella, querías pegar los pedazos, salvar el alma… pero te confundiste de caja y salvando a otra, abandonaste, dañaste y rompiste el “nosotros” más bonito de la historia.
De ella sólo lograste conservar un pedazo que guardas en una caja azul a lado de tu cama… Ella recolectó por meses las partes que hacen que una sea mujer y no un gato: las pestañas, los hombros, las piernas (¿las extrañas?), la ropa, los recuerdos (creo que perdió un calcetín, pero solo uno). Apenas estuvo lista, de pie y con sus alas, encontró otro escondite y, guardada, lucha para entender el porqué dejaste, tan cobardemente, de buscarla.
Quizá fuiste un niño al que le dio miedo bajar solo las escaleras.
La última vez que la vieron fue cuando se metió en una caja que decía “FRÁGIL”. Su intención era que la encontraras y con cuidado la llevaras a tus brazos. Pero entre tanto polvo de rencores la caja se escapó de tus manos y cayó por las escaleras. Sé que corriste por ella, querías pegar los pedazos, salvar el alma… pero te confundiste de caja y salvando a otra, abandonaste, dañaste y rompiste el “nosotros” más bonito de la historia.
De ella sólo lograste conservar un pedazo que guardas en una caja azul a lado de tu cama… Ella recolectó por meses las partes que hacen que una sea mujer y no un gato: las pestañas, los hombros, las piernas (¿las extrañas?), la ropa, los recuerdos (creo que perdió un calcetín, pero solo uno). Apenas estuvo lista, de pie y con sus alas, encontró otro escondite y, guardada, lucha para entender el porqué dejaste, tan cobardemente, de buscarla.
Quizá fuiste un niño al que le dio miedo bajar solo las escaleras.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Una idea
La idea es azul y brilla. Llegó hace un rato, iba en el camión y de repente, cual pasajero, ingresó en mi cabeza: No te necesito, estoy bien (un poco chueca por el golpe, pero bien). La idea se fue directamente a mi estomago, ahí encontró a todas las mariposas muertas y se dio cuenta de que sólo estaban dormidas. Cansadas de tanto tiempo sin volar. La idea las despertó y salieron de mi cuerpo: dos por mi boca, tres por la oreja izquierda y una por la nariz. Fue lindo verlas volar y alejarse de mí ¡tristísimo!
Se me escaparon algunas lágrimas, pero me sentí ligera. Tan ligera que hasta consideré bajarme del camión y volar hasta mi casa. Pero quería dejarles el cielo libre, hoy, las nubes eran de esas mariposas rojas con polvo de tu nombre.
Me quedé sentada en el asiento de atrás, asomada por la ventana hasta que dejé de verlas. Hasta que se hicieron tan chiquitas que se confundieron con el polvo. Igual y siempre habían sido eso: polvo de abandono, de maleta olvidada abajo de la cama que sabe, nunca viajará. Me quedé sola con mi idea azul y brillosa. Le di la bienvenida y no puedo sino esperar que se sienta cómoda. Que no se vaya.
( … )
A la idea le gustó mi riñón pero de vez en cuando se acuesta en mi ombligo. Cada vez que la veo tirarse de panza en aquel orificio me aterro. Intento no moverme, quedarme lo más quietecita posible, no vaya a ser que se caiga, se pierda y ahora sí me quede vacía: sin mariposas rojas ni idea azul.
Se me escaparon algunas lágrimas, pero me sentí ligera. Tan ligera que hasta consideré bajarme del camión y volar hasta mi casa. Pero quería dejarles el cielo libre, hoy, las nubes eran de esas mariposas rojas con polvo de tu nombre.
Me quedé sentada en el asiento de atrás, asomada por la ventana hasta que dejé de verlas. Hasta que se hicieron tan chiquitas que se confundieron con el polvo. Igual y siempre habían sido eso: polvo de abandono, de maleta olvidada abajo de la cama que sabe, nunca viajará. Me quedé sola con mi idea azul y brillosa. Le di la bienvenida y no puedo sino esperar que se sienta cómoda. Que no se vaya.
( … )
A la idea le gustó mi riñón pero de vez en cuando se acuesta en mi ombligo. Cada vez que la veo tirarse de panza en aquel orificio me aterro. Intento no moverme, quedarme lo más quietecita posible, no vaya a ser que se caiga, se pierda y ahora sí me quede vacía: sin mariposas rojas ni idea azul.
viernes, 6 de mayo de 2011
Descalza
Andar descalza por el mundo me ayuda a sentir más. Justo ayer caminé por un camino lleno de lodo y hace una semana un camino de arena. Mis sentimientos no se pueden desprender del camino que camino descalza. Las lagrimas se sienten más pisando el mar y las ausencias (la tuya) se sienten en el cemento de las calles, mejor dicho: es sus grietas.
lunes, 31 de enero de 2011
Proceso de construcción
(porque hay noches en las que hay que construir)
Empezar con limpiar lágrimas pasadas (hay una cubeta especial para eso que cabe perfectamente en lo más profundo del closet y se consigue es cualquier tlapalería).
Recorrer los cajones de la conciencia (normalmente están llenos de polvo de recuerdos: hay que quedarse sólo con los bonitos y uno o dos malos que recuerden el porqué hay que volverse a construir).
El siguiente paso es complicado pero con un poco de esfuerzo se puede lograr: hay que quitarse las plantas de los píes y sustituirlas por nuevas que estén dispuestas a encontrar nuevos caminos (quedarnos mucho tiempo con las mismas puede resultar en nuestra contra porque suelen hacerse de rutinas)
Inmediatamente después hay que sanar los raspones de las rodillas, ponerles un poco de crema y decirles dos que tres palabras lindas (hay que tener siempre a las rodillas contentas).
Después hay que vaciar el estomago de las mariposas muertas para dejar espacio a las nuevas. Jarabe para que la voz no esté ronca. Se recomienda comprar lentes (los hay es versión invisible) de perspectivas diferentes y el toque final es cepillar el cabello (un cabello cepillado siempre ayuda).
*El proceso nunca dura lo mismo; a veces toma una noche y a veces cincuenta. Lo que sí es que hablar con alguien (de preferencia de confianza) siempre ayuda a entender cuándo es importante empezar.
Empezar con limpiar lágrimas pasadas (hay una cubeta especial para eso que cabe perfectamente en lo más profundo del closet y se consigue es cualquier tlapalería).
Recorrer los cajones de la conciencia (normalmente están llenos de polvo de recuerdos: hay que quedarse sólo con los bonitos y uno o dos malos que recuerden el porqué hay que volverse a construir).
El siguiente paso es complicado pero con un poco de esfuerzo se puede lograr: hay que quitarse las plantas de los píes y sustituirlas por nuevas que estén dispuestas a encontrar nuevos caminos (quedarnos mucho tiempo con las mismas puede resultar en nuestra contra porque suelen hacerse de rutinas)
Inmediatamente después hay que sanar los raspones de las rodillas, ponerles un poco de crema y decirles dos que tres palabras lindas (hay que tener siempre a las rodillas contentas).
Después hay que vaciar el estomago de las mariposas muertas para dejar espacio a las nuevas. Jarabe para que la voz no esté ronca. Se recomienda comprar lentes (los hay es versión invisible) de perspectivas diferentes y el toque final es cepillar el cabello (un cabello cepillado siempre ayuda).
*El proceso nunca dura lo mismo; a veces toma una noche y a veces cincuenta. Lo que sí es que hablar con alguien (de preferencia de confianza) siempre ayuda a entender cuándo es importante empezar.
miércoles, 23 de junio de 2010
Corriendo en círculos
Círculo I
La carrera empieza y fijo la meta: el inicio.
Círculo II
Le pongo un sentido a cada paso, discurso interno acerca de lo excelentes que son la repeticiones para el alma.
Círculo III
Se me ocurre alzar la vista para ver al sol y me encuentro con la luna. La luna siempre aparece cuando no la busco, cuando necesito un respiro y no puedo cerrar los ojos. Una huelga de parpados que se niegan al descanso, se niegan porque piensan en problemas que corren a su vez en círculos menos grandes y en el aire.
Círculo IV
Lunática.
Círculo V
Bajo la velocidad, me estoy mareando; La luna siempre trae consigo las mareas.
Círculo VI
Cada paso cuesta y mis raíces ejercen resistencia. Correr en círculos eleva y hoy, hoy mis raíces me jalan a la tierra. Cada paso es más difícil pero el inicio queda lejos y una tiene que iniciar.
Círculo VII
Tiempo para un respiro no muy largo
Círculo VIII
El inicio se ve cerca (otra vez), distinto del primero pero más cercano.
Círculo IX
Me siento a llorar. Perdí el comienzo; no sé cuál es el principio ni el final. Desorientada en lo conocido de mi mundo. Veo al cielo buscando la luna y está lleno de luciérnagas.
Círculo X
Calma aunque sigo perdida… Las luciérnagas me alumbran la circunferencia del camino. El inicio no debe estar muy lejos.
Círculo XI
La carrera continúa y fijo la meta: el inicio.
La carrera empieza y fijo la meta: el inicio.
Círculo II
Le pongo un sentido a cada paso, discurso interno acerca de lo excelentes que son la repeticiones para el alma.
Círculo III
Se me ocurre alzar la vista para ver al sol y me encuentro con la luna. La luna siempre aparece cuando no la busco, cuando necesito un respiro y no puedo cerrar los ojos. Una huelga de parpados que se niegan al descanso, se niegan porque piensan en problemas que corren a su vez en círculos menos grandes y en el aire.
Círculo IV
Lunática.
Círculo V
Bajo la velocidad, me estoy mareando; La luna siempre trae consigo las mareas.
Círculo VI
Cada paso cuesta y mis raíces ejercen resistencia. Correr en círculos eleva y hoy, hoy mis raíces me jalan a la tierra. Cada paso es más difícil pero el inicio queda lejos y una tiene que iniciar.
Círculo VII
Tiempo para un respiro no muy largo
Círculo VIII
El inicio se ve cerca (otra vez), distinto del primero pero más cercano.
Círculo IX
Me siento a llorar. Perdí el comienzo; no sé cuál es el principio ni el final. Desorientada en lo conocido de mi mundo. Veo al cielo buscando la luna y está lleno de luciérnagas.
Círculo X
Calma aunque sigo perdida… Las luciérnagas me alumbran la circunferencia del camino. El inicio no debe estar muy lejos.
Círculo XI
La carrera continúa y fijo la meta: el inicio.
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